“Me llamo Diego, tengo 24 años y estoy en mi cuarto año de Derecho en la Universidad.
Todos los años organizamos ir en verano a las montañas para andar en bicicleta, siempre nos vamos en grupo y nos la pasamos muy bien. Es una de esas experiencias que disfrutaba mucho antes de tener el accidente. No recuerdo mucho sobre la caída, sólo sé que choqué contra una roca y con el golpe me fracturé la columna y quedé en silla de ruedas.
Ya han pasado dos años desde que me accidenté y me ha cambiado la vida en 180 grados. Hoy valoro cosas que antes ni siquiera miraba, ha sido un largo y difícil proceso, pero he logrado salir adelante. Lo que me pasó a mi, también les ha servido como ejemplo a mis amigos, ahora veo que son más prudentes y conscientes de que a todos nos puede pasar algo.
El hecho de haber tenido un seguro me ayudó muchísimo para cubrir los gastos de las operaciones, médicos y remedios, junto con poder ayudar a mi familia a cubrir parte de los gigantescos costos de mi accidente”.
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